lunes, 16 de junio de 2014

La Selección

La Selección escrito por Kiera Cass

SINOPSIS
Para treinta y cinco chicas, la Selección es una oportunidad que solo se presenta una vez en la vida.
La oportunidad de escapar de la vida que les ha tocado por nacer en una determinada familia.
La oportunidad de que las trasladen a un mundo de trajes preciosos y joyas que no tienen precio.
La oportunidad de vivir en un palacio y de competir por el corazón del guapísimo príncipe Maxon.
Sin embargo, para América Singer, ser seleccionada es una pesadilla, porque significa alejarse de su
amor secreto, Aspen, quien pertenece a una casta inferior a la de ella; y también abandonar su hogar
para pelear por una corona que no desea y vivir en un palacio que está bajo la constante amenaza de
ataques violentos por parte de los rebeldes.Es entonces cuando América conoce al príncipe Maxon. Poco a poco, se empieza a cuestionar los planes que ella había hecho para su vida y se da cuenta de que la vida con la que siempre soñó puede no poder compararse con el futuro que nunca se atrevió siquiera a imaginar.


FRASES


—¿Estás bien, querida?
—Yo no soy «tu querida»-





—Deja de llorar, querida. ¿Quieres? —preguntó, aparentemente preocupado.
—¡No me llames eso! No me quieres más de lo que puedes querer a las otras treinta y cuatro extrañas que tienes aquí, encerradas en tu jaula.





Y a veces la gente no sabe si interpretar el silencio como confianza en ti misma o como miedo.


Que disfruten de su última noche como una chica más. Mañana, pase lo que pase, cambiará para 
siempre. Y un consejo clásico, pero aún así válido: que sean ellas mismas.


—¿Tú crees —preguntó Maxon— que podría seguir llamándote «querida»?
—Ni hablar —le susurré.
—Seguiré intentándolo. No tengo costumbre de rendirme —respondió, y le creí. No me apetecía nada que siguiera por ahí, pero no había nada que hacer.

—¿Las ha llamado así a todas? —pregunté, indicando con un gesto de la cabeza a las otras.
—Sí, y parece que les gusta.
—Ese es precisamente el motivo por el que no me gusta a mí —dije, y me puse en pie.




Pero no puedes amar a una persona casi dos años y luego olvidarlo de la noche a la mañana."
[...]

"Quizás sí había alguien que podía olvidar de la noche a la mañana.



—America, no voy a aceptar esto.
—Y un cuerno. Claro que vas a aceptarlo. Yo no lo necesito, y tú sí. Si alguna vez me has querido lo más mínimo, lo aceptarás. Tu orgullo ya nos ha hecho bastante daño a los dos.




—En esas circunstancias, no he tenido ocasión de enamorarme. ¿Tú sí?
—Sí —respondí con naturalidad. Y en cuanto la palabra salió de mis labios deseé haberme mordido la lengua. Aquello era algo privado; no era asunto suyo.
—Entonces has tenido bastante suerte —dijo, con una punta de envidia.



Se disputan dos cosas. Unas luchan por ti; otras luchan por la corona. Y todas creen saber qué decir y 
qué hacer para desequilibrar la balanza.
—Ah, sí. El hombre o la corona. Me temo que hay gente que no distingue una cosa de la otra.
—Buena suerte con eso —

—¿Y tú por qué luchas?
—En realidad, yo estoy aquí por error.
—¿Por error?
—Sí. Algo así. Bueno, es una larga historia. Y ahora… estoy aquí. Y no voy a luchar. Mi plan es disfrutar de la comida hasta que me des la patada.




-America, querida, espero que encuentres algo en esta jaula por lo que valga la pena pelear. Después de 
esto, no me imagino cómo será verte luchar por algo que quieras de verdad.




—¿Qué es lo que te resulta tan confuso de mí?
Vacilé, pero le dije lo que sentía.
—Tu carácter. Tus intenciones. No estoy segura de qué debo esperar de este paseo.
—Ah. —Se detuvo y se me puso delante. Estábamos muy cerca el uno del otro, y, a pesar del cálido aire 
estival, sentí un escalofrío en la espalda—. Creo que a estas alturas ya te habrás dado cuenta de que no 
soy de los que van con rodeos. Te diré exactamente qué quiero de ti.


—No soy tan tonto como para creer que te habrás olvidado por completo de tu exnovio. Sé por lo que 
has pasado y que aquí no te encuentras precisamente en circunstancias normales. Sé que crees que hay 
otras más preparadas para mí y para esta vida, y no quiero presionarte para que intentes adaptarte a todo esto. Yo solo… Solo quiero saber si es posible.
Era una pregunta difícil de responder. ¿Estaría dispuesta a llevar una vida que nunca había deseado? ¿A 
observar cómo iba quedando con las otras para asegurarse de que no se equivocaba? ¿A aceptar la 
responsabilidad que tenía él como príncipe? ¿Estaría dispuesta a quererle?
—Sí, Maxon —susurré—. Es posible.

—Maxon Schreave es la personificación de todo lo bueno. Será un rey fenomenal. Deja que unas chicas que deberían ir todo el día con vestidos se pongan vaqueros y no se enfada cuando alguien que no conoce le cuelga etiquetas evidentemente erróneas. —Miré a Gavril, que sonrió. Y tras él, Maxon parecía intrigado—. La que se case con él será una chica afortunada. Y sea lo que sea lo que me depare 
el futuro, será para mí un honor ser súbdita suya.


—Hola, querida —dijo, con voz cantarina.
—¡No empieces!



No hay comentarios:

Publicar un comentario