miércoles, 18 de junio de 2014

La Élite

La Élite escrito por Kiera Cass

SINOPSIS
De las treinta y cinco chicas que llegaron a Palacio para competir en la Selección, todas menos seis han sido devueltas a sus hogares. Y solo una conseguirá casarse con el príncipe Maxon y ser coronada princesa de Illéa.

America todavía no está segura de hacia donde se inclina su corazón. Cuando está con Maxon, se ve envuelta en un romance nuevo que la deja son aliento y ni siquiera puede imaginarse estar con nadie más. Pero cuando ve a Aspen en los alrededores de Palacio, los recuerdos de la vida que planeaban tener juntos se agolpan en su memoria. El tiempo se acaba y America tiene que tomar una decisión.

Mientras lucha por averiguar dónde está su futuro, los rebeldes violentos que quieren derrocar la monarquía se hacen cada vez más fuertes y sus planes podrían acabar con cualquier aspiración que America pudiera tener de un final feliz…

FRASES

 Resulta que yo soy absolutamente terrible en mantenerme alejado de ti. Es un problema muy grave. 




—¿Por qué nunca me haces las preguntas que te quiero responder?
No pensé que pudiera tomar asiento a su lado en el banco sin sentir la tentación de tocarle. Así que me senté en el suelo, frente a él.
—No sabía que fuera así.
—Así es.
—Bueno, ¿qué es lo que no te estoy preguntando y que quieres responderme?
Soltó un suspiro y se inclinó hacia delante, apoyando los codos sobre las rodillas.
—¿No quieres que te explique lo de Kriss y lo de Celeste? ¿No crees que te lo mereces?


"No era como si yo hiciese su mundo mejor. Era como si yo fuera su mundo. No era como una explosión; no eran fuegos artificiales. Era un fuego, quemando lentamente de adentro hacia afuera ".



»Entonces apareció Kriss, tan humilde, cuyo único deseo era hacerme feliz, y me pregunté cómo es
que se me había pasado eso por alto. Sabía que era agradable, y desde luego es muy atractiva; pero
además tenía otras virtudes de las que no me había dado cuenta. Supongo que, sencillamente, no le había prestado atención. ¿Qué motivo tenía para hacerlo, si ya te tenía a ti? Me rodeé el cuerpo con los brazos, como si intentara esconderme. Me tenía, pero ya no. Yo solita lo había estropeado todo.
—¿La quieres? —le pregunté, tímidamente. No quería verle la cara, pero el largo silencio me hizo
comprender que había algo profundo entre los dos.
—Es diferente a lo que teníamos tú y yo. Es más tranquil…, más estable. Puedo ponerme en sus manos, y no tengo dudas de su entrega. Como puedes ver, en mi mundo hay muy pocas certezas. Por eso es agradable encontrar a alguien como ella

—Eso lo entiendo, America. En parte ese es el motivo por el que he querido darte tiempo. Pero tú
también tienes que pensar en mí.
—Lo hago.
—No, así no. No como parte de la ecuación. Ponte en mi lugar. No me queda mucho tiempo. El
proyecto filantrópico será el detonante de otra eliminación. Supongo que eso ya te lo habrás imaginado.
Bajé la cabeza. Claro que lo había pensado.
—¿Y qué debo hacer cuando solo quedéis cuatro? ¿Darte más tiempo? Cuando solo queden tres, se
supone que tengo que escoger. Si solo quedáis tres y tú sigues con tus dudas sobre si quieres aceptar o no
la responsabilidad, el trabajo, si me quieres a mí… ¿Qué debo hacer entonces?
Me mordí el labio.
—No lo sé.
Maxon meneó la cabeza.
—Eso no puedo aceptarlo. Necesito una respuesta. Porque no puedo enviar a casa a alguien que
desee realmente esto, que me quiera a mí, si al final tú te vas a echar atrás.
—Entonces —respondí, tras coger aire—, ¿tengo que darte una respuesta ahora mismo? Ni siquiera sé qué es a lo que tengo que responder. Si digo que deseo quedarme, ¿quiere decir eso que quiero ser la
elegida? Porque eso no lo sé —sentí que se me tensaban los músculos, como si se prepararan para salir
corriendo.
—No tienes que decir nada ahora, pero cuando llegue el día del Report tendrás que saber si quieres
esto o no lo quieres. No me gusta tener que darte un ultimátum, pero yo tengo que jugármela, y no parece que te importe mucho —suspiró antes de proseguir—. La verdad es que no quería que la conversación fuera por ahí. Quizá debería irme —dijo, y su tono dejaba claro que esperaba que le pidiera que se quedara, que todo iba a arreglarse.
—Sí, creo que será mejor —susurré.
Agitó la cabeza, irritado, y se puso en pie.
—Muy bien —dijo, y atravesó la habitación con pasos rápidos y furiosos

Sabes que has encontrado algo increíble, y quieres aferrarte por siempre; y cada segundo después de que lo tienes, temes el momento en que podrías perderlo ". 




Si quieres la corona, America, tómala. Porque debería ser tuya.

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